EE UU planea un puerto temporal en Gaza para el acceso de ayuda humanitaria | Internacional

Estados Unidos planea una misión militar de “urgencia” para establecer, en colaboración con otros aliados, un puerto temporal en la costa mediterránea de Gaza para la entrada de ayuda humanitaria por vía marítima, según han adelantado este jueves altos cargos del Gobierno, que precisan que Washington ha colaborado “muy estrechamente” con Israel en el desarrollo de la iniciativa. El anuncio formal llegará en el discurso sobre el Estado de la Unión que pronunciará el presidente Joe Biden esta noche ante ambas cámaras del Congreso. La iniciativa cuenta, en principio, con apoyo de Israel, que “respalda plenamente” el plan estadounidense, según sostiene un alto cargo citado por la agencia Reuters.

El puerto podrá acoger “barcos de gran tamaño con cargamentos de agua, comida, medicinas” y estructuras para dar cobijo a los gazatíes desplazados por la guerra. La principal instalación será un muelle provisional que permitirá descargar el equivalente a “cientos de camiones adicionales de ayuda diarios”. Inicialmente, los cargamentos procederán del puerto de Lárnaca, en la isla de Chipre, el país de la Unión Europea más cercano a Gaza (unos 370 kilómetros).

Los altos cargos, que hablaron bajo la condición del anonimato, no aportaron detalles sobre cómo se construirá el muelle del puerto. Sí aseguraron que no será necesario desplegar soldados estadounidenses en suelo de Gaza, en cumplimiento de una de las promesas más firmes de Biden desde el comienzo del conflicto. Estarán en estructuras sobre el mar. Uno de los altos cargos matizó que Estados Unidos cuenta con “capacidades únicas” que le permiten levantar este tipo de construcciones. La planificación y ejecución del proyecto requerirán “varias semanas”, entre 45 y 60 días, aproximadamente. En conflictos pasados en los que las fuerzas de EE UU han necesitado construir una cabeza de puente, han montado ese tipo de estructura en aguas exteriores, desde sus barcos, y la han acercado a la orilla.

Fuentes oficiales israelíes citadas por el canal público de la televisión, Kaan, han confirmado que la medida ha sido coordinada con las autoridades del país, pero también han admitido que se enmarca en el descontento de Washington con la cantidad de ayuda humanitaria que entra en Gaza y la desconfianza hacia Israel para que aumente. Los altos cargos en Washington han puntualizado que colaboran con el país aliado desde hace meses “para establecer este mecanismo”.

Los desafíos son enormes. No solamente se trata de los problemas logísticos para construir el puerto en sí y llevar la ayuda. También resulta un reto cómo distribuirla en una franja donde el transporte es difícil y las necesidades, extremas. El comisario europeo de Gestión de Crisis y Ayuda Humanitaria, Janez Lenarcic, admitió este miércoles en una rueda de prensa en Jerusalén que, además de un puerto en Gaza, resultaría necesaria una estructura que garantice la recepción y distribución ordenada de la ayuda a su llegada. “Las escenas que hemos podido ver, de multitudes de personas hambrientas corriendo hacia los paracaídas que llegan a tierra, no es la forma adecuada de manejar, recibir y distribuirla”, indicó.

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Biden hará el anuncio un día después de que la UE apuntara que se plantea establecer un corredor humanitario marítimo para introducir ayuda a una Gaza con graves índices de malnutrición y en la que al menos diez niños han muerto de inanición en los últimos días, según la Organización Mundial de la Salud de la ONU, que denunció el martes que el deterioro del estado nutricional de su población en los cinco meses de guerra “no tiene precedentes a nivel mundial”.

El marítimo es el único medio que queda ante los problemas por tierra y aire. Las trabas israelíes, la falta de medios de distribución y el caos que impera en las entregas han reducido las entregas por carretera a la mitad que en diciembre y enero, cuando ya estaban por debajo de las necesarias para afrontar la crisis humanitaria. Tanto ciudadanos hambrientos como mafias que buscan revenderlos en el mercado están asaltando los convoyes. Grupos ultranacionalistas israelíes se concentran además en el cruce para tratar de impedir que entre, en una postura que aprueba la mayoría de la población, al considerar que beneficia a Hamás o que debe usarse para forzar la entrega de los rehenes, según los sondeos. Lanzarla desde el aire ―como hacen en las últimas semanas varios países, como Jordania, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Francia y Estados Unidos― supone un magro parche, porque las cantidades son pequeñas.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se desplazará este viernes a Chipre para estudiar el proyecto marítimo, que ha cobrado impulso a raíz de la muerte de más de un centenar de gazatíes la semana pasada, cuando perseguían un convoy de ayuda, una parte de ellos por disparos de soldados israelíes, que abrieron fuego contra civiles desarmados. Las imágenes de heridos, desesperación y alimentos manchados de sangre han aumentado la preocupación internacional por la crisis humanitaria, causada principalmente por la decisión israelí de utilizar el hambre como arma de guerra.

Estados Unidos sostiene que sigue presionando a Israel para aumentar la entrada de ayuda por vía terrestre. “El presidente ha dado instrucciones para que examinemos todas las opciones y no esperemos a los israelíes. Buscamos cualquier canal posible para enviar asistencia a Gaza. Lo haremos por aire, por mar, por tierra, como sea, para conseguir meter la mayor cantidad de ayuda posible”, ha sostenido una de las fuentes.

Los altos cargos han indicado, de hecho, que Israel prepara la apertura de un nuevo punto de acceso, directamente al norte de Gaza (la zona más desnutrida), que permitirá “que la ayuda fluya directamente a la población en el norte que se encuentra en desesperada necesidad de asistencia”. “Ha sido a petición nuestra”, señalan. El comisario Lenarcic ya dio cuenta de que había percibido “apertura” en sus interlocutores israelíes ante la idea de habilitar un nuevo acceso para la ayuda.

El nuevo puerto sería una pieza clave en el panorama para Gaza que prepara Estados Unidos de cara al alto el fuego temporal de al menos seis semanas entre Israel y Hamás, en el que media junto con Qatar y Egipto. La tregua permitiría aumentar y mejorar la distribución de asistencia humanitaria, e incluso el regreso al norte de los desplazados de esa zona, aunque la mayoría de sus casas estén dañadas o destrozadas, como pide Hamás en las negociaciones que han llegado este jueves en El Cairo a un impasse y no se retomarán ya hasta el domingo. “Todo lo que estamos haciendo, incluida esta nueva misión, es importante para establecer las condiciones en Gaza para que la gente pueda acabar volviendo a sus lugares de residencia”, apuntaba uno de los representantes estadounidenses.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha vuelto a dejar claro este jueves que, salga o no adelante la tregua, el ejército invadirá Rafah, donde se concentran hoy la mayoría de gazatíes, más de un millón. “Quiero deciros con claridad que el ejército seguirá operando contra todos los batallones de Hamás a lo largo de la Franja, lo que incluye Rafah, el último bastión de Hamás. Quien nos dice que no operemos en Rafah, nos dice que perdamos la guerra. Y eso no va a pasar”, ha declarado en una ceremonia de graduación militar.

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